Sin recursos, el Tesoro usó divisas “intocables” del FMI para pagar deuda en pesos y en dólares

El Tesoro utilizó para pagar deuda parte del dinero del Fondo Monetario Internacional que debía quedar guardado en el Banco Central de forma precautoria para “fortalecimiento de las reservas” y, por ende, hasta hace pocos días era “intocable”.

En plena sangría de divisas y sin acceso a financiamiento, el Ejecutivo tomó US$1.936 millones, el 27% de esos recursos, entre el viernes y el lunes pasados con los que afrontó distintos vencimientos en moneda local y extranjera.

Ante la suspensión del desembolso de US$5.400 millones y con el programa stand by virtualmente caído, el Gobierno puso en la mesa de negociación con el organismo la posibilidad de apelar a los US$7.198 millones que estaban en esa condición durante el viaje del presidente Mauricio Macri, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el titular del BCRA, Guido Sandleris, a Estados Unidos. Hoy, fuentes oficiales le confirmaron a este diario la operación y aseguraron que “el FMI estuvo al tanto y de acuerdo”.

En el entorno de Lacunza explicaron que el viernes pasado se usaron US$1.430 millones y el lunes, US$533 millones. De esas divisas, ahora quedan US$5.262 millones, menos de tres cuartas partes.

Central le compró parte de ese dinero al Gobierno y emitió pesos para cancelar Letras.

Con ese dinero, se pagaron vencimientos de Letes en dólares, Lecap en pesos, el bono PAR, préstamos del CAF y el BID, más una deuda con el Banco Nación. En el caso de las cancelaciones en moneda local, el Central le recompró los dólares y emitió los pesos que necesitaba el Tesoro.

Así, las divisas readquiridas por la entidad pasaron a formar parte de las reservas de libre disponibilidad. Por eso, las tenencias internacionales brutas no cayeron en la misma magnitud durante los últimos días (desde el viernes se fueron US$684 millones). En cuanto a los pesos emitidos, fuentes de la autoridad monetaria aseguraron que “se reabsorberá el dinero necesario para cumplir con la meta de base monetaria”.

En Hacienda, buscaron transmitir tranquilidad. “Son dólares precautorios del acuerdo con el FMI, que el Tesoro puede utilizar para afrontar gastos presupuestarios y financieros mientras se espera la quinta revisión del programa”, dijeron.

Pero en los hechos se trata de la confirmación de que, producto de la sangría de divisas que se llevó el 27% de las reservas brutas desde el estallido de la corrida post PASO, el Gobierno no disponía de los recursos necesarios para cerrar el programa financiero 2019, aun después del reperfilamiento de la deuda de corto plazo y la reinstalación del cepo, tal como contó este diario. Hasta ahora, las tenencias netas eran menos de US$13.000 millones y, según el economista Amilcar Collante, quedaban necesidades por unos US$14.500 millones.

“Es la demostración de la gravedad de la situación y el porqué de la urgencia de ir a buscar los US$5.400 millones. El Tesoro tiene una gran necesidad de dinero para cubrir sus gastos y los vencimientos. Por eso, hasta Macri fue a una reunión con el Fondo que no tuvo ningún final positivo, que es algo que no se hace habitualmente con un presidente. Fue producto de la desesperación”, consideró el analista financiero Christian Buteler. Y advirtió que esto “encendió nuevas luces de alerta sobre la capacidad de pago”.

Por lo pronto, las arcas públicas perdieron otros US$86 millones y quedaron en US$48.254 millones. El ritmo del drenaje es insostenible: según estimaciones del Instituto Germán Abdala, en un escenario de tensión moderada, las reservas terminarían el año en US$37.000 millones.