Viagra, medicamentos para la calvicie y prótesis de pene inflables: los polémicos y cuestionados gastos del Ejército brasileño

Un diputado solicitó a la Fiscalía y al Tribunal de Cuentas de la Unión analizar las posibles irregularidades y que se abra una Comisión Parlamentaria de Investigación.

Los gastos del Ejército brasileño se volvieron virales esta semana y no precisamente por el presupuesto destinado a la adquisición de armamento. A la noticia de que los militares compraron 35.000 comprimidos de Viagra, utilizada para la disfunción eréctil, y remedios para la calvicie, se suman ahora 60 prótesis de pene inflables de silicona que costaron 750.000 dólares.

Las informaciones fueron reveladas por el diputado de centroizquierda Elias Vaz, pero los datos se pueden obtener en el Portal de Transparencia Gubernamental y en el Panel de Precios del Gobierno federal.

Según los documentos, las prótesis miden entre 10 y 25 centímetros de largo y cada una cuesta entre 11.000 y 13.000 dólares. Los productos, también utilizados para casos de disfunción eréctil, fueron entregados a hospitales militares en Sao Paulo y Mato Grosso do Sul.

“Prótesis de pene para el Gobierno. Bolsonaro y su pandilla siguen burlándose de los brasileños. Después de la polémica de la viagra, denuncié los procesos de compra vergonzosos de 60 prótesis de pene por parte del Ejército por 3,5 millones de reales”, escribió en Twitter Vaz, del Partido Socialista Brasileño (PSB).

El Ejército responde
El diputado solicitó a la Fiscalía y al Tribunal de Cuentas de la Unión investigar estas posibles irregularidades y pidió al Congreso la apertura de una Comisión Parlamentaria de Investigación.

“El pueblo brasileño sufre para conseguir medicamentos en unidades de salud y un grupo es atendido con prótesis carísimas”, criticó.

En un comunicado, recogido por la prensa, el Ejército informó que adquirió en 2021 tres prótesis destinadas a “cirugías de beneficiarios del Fondo de Salud del Ejército”, pero no 60 como se publicó en algunos medios de comunicación.

Según los militares, los procesos de licitación cumplieron con todos los requisitos legales vigentes y las recomendaciones médicas. También se recordó que la responsabilidad del Sistema de Salud del Ejército –a cargo de unas 700.000 personas– es atender “a pacientes del sexo masculino víctimas de diversos tipos de enfermedades que puedan requerir cirugía para implantar la referida prótesis”.

Este miércoles, el presidente Jair Bolsonaro abordó la controversia durante un desayuno con ministros, parlamentarios y pastores en el Palacio de la Alvorada, su residencia oficial.

“Las Fuerzas Armadas compran Viagra para combatir la hipertensión arterial y también enfermedades reumatológicas”, aseguró el mandatario.

El presidente destacó que el número de pastillas que se compraron “no es nada” si se compara con todos los efectivos de las Fuerzas Armadas, que cuentan con unos 350.000 militares en activo y más de un millón en reserva.

Bolsonaro subrayó que los medicamentos son “mucho más usados, obviamente, por el personal inactivo y los pensionistas” del Ejército.

Las redes estallan 
En las redes sociales, la noticia generó multitud de críticas y de memes. “Prótesis de pene, la nueva arma de guerra importada para las Fuerzas Armadas”, escribió uno.

“Viagra, prótesis de pene… esperando lo próximo. ¿Serán vibradores?”, preguntó una usuaria.

También hubo bromas sobre el color de los comprimidos y se hizo viral la frase: “Nuestra píldora jamás será roja”. El rojo es el color insigne del Partido de los Trabajadores (PT), liderado por Luiz Inácio Lula da Silva.

“Disculpen la repetición, pero ¿cuántas becas de maestría y doctorado se podrían haber financiado con dinero público que se está gastando en viagra, prótesis de pene y medicina para la calvicie de uniformados sin vergüenza que amenaza la democracia?”, preguntó otro.

“Si tiene 18 años y disfunción estéril, alistase”, reza un cartel.

No es la primera vez que el Ejército se ve envuelto en una polémica de este estilo. El año pasado se hizo público que el Gobierno gastó millones de reales en comprar leche condensada y 440.000 dólares en goma de mascar para las Fuerzas Armadas.

“Cuando veo que la prensa me ataca, diciendo que compré dos millones y medio de latas de leche condensada (…) váyanse con la puta que los parió, prensa de mierda”, contestó Bolsonaro tras las críticas que recibió.