
Aquella imagen del águila calva desgarrando las entrañas de América Latina como símbolo de su incesante injerencia sobre los países que históricamente trató bajo el concepto de “patio trasero”, había quedado un tanto dormida en los últimos años, especialmente desde inicios del siglo XXI, cuando una camada de líderes latinoamericanos llegaron al poder político para abogar por la unidad regional, la cooperación, la independencia y sobre todo el respeto a la soberanía.
De estos liderazgos, que hicieron pisar fuerte a Latinoamérica y plantarse como bloque ante los intereses y doctrinas intervencionistas de EE.UU., surgieron al menos dos propuestas inéditas:
la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), desmembrada desde sus entrañas tras la llegada de nuevos gobiernos de derecha apadrinados por Washington.
la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que aún persiste y busca reanimar su fuerza.
Así como la garra del águila calva fue clave durante más de medio siglo para la intervención directa en Latinoamérica y sirvió para instalar regímenes autoritarios en toda la región a través de la doctrina Monroe y el Plan Cóndor, como fueron las temidas dictaduras militares que se enquistaron durante gran parte del siglo XX.
Ahora Washington traza un ‘nuevo’ plan para retomar el control sobre el continente americano, al cual considera como un territorio completamente suyo.
Política de matonaje
Hoy, bajo la fachada de la democracia, la región experimenta un nuevo contexto con la instalación de gobiernos de extrema derecha que no solo respaldan los intereses de Washington sino que también afianzan una política de servilismo.
La ‘Gran América del Norte’
Trump se ha caracterizado por no tener estupor de vociferar sobre sus planes, sobre todo cuando se trata de reducir a sus “enemigos” estratégicos. Lo hizo con Venezuela, lo pretende con Cuba, y presiona a Colombia, Brasil, México.
El objetivo
El propósito de esta ‘Gran América del Norte’ es restablecer las relaciones con los países de esa zona a través de una mayor cooperación en materia de defensa, algo similar a lo que representa la OTAN para EE.UU. en Europa.
La frase ‘EE.UU. primero’, no es un eslogan vacío, con ella EE.UU. justifica la persecución de millones de migrantes y sus ataques militares donde cree que son necesarios.


