A 12 años del crimen de la fueguina Marianela Rago

Hoy 27 de junio se cumplen 12 años del crimen de Marianela Rago, Francisco Amador está acusado del asesinato de la estudiante de periodismo que en 2010 fue hallada degollada y con 23 puñaladas en el barrio porteño de Balvanera.

Marianela Rago Zapata (19) era de la localidad fueguina de Río Grande, pero estaba en Buenos Aires estudiando periodismo en el ETER cuando el 27 de junio de 2010 no asistió a una juntada con sus amigos para ver el partido que la selección Argentina le ganó 3 a 1 a México por los octavos de final en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Todos se preocuparon porque Marianela no contestaba mensajes ni atendía llamados y así fue como el 28 de junio por la noche, su hermano la halló asesinada en el living del departamento 7° “A” que alquilaba en la calle Tucumán 2080.

Según la autopsia, Marianela murió degollada y quien la asesinó le aplicó 23 puñaladas con una cuchilla que desapareció del cajón de la cocina de la casa.

El asesino también se llevó un juego de llaves, dos teléfonos celulares, una notebook, un reproductor de MP3, otro de DVD y una cámara de fotos.

La madrugada del domingo 27, Marianela había organizado en su casa una “previa” a la que sus amigos del sur fueron a jugar a las cartas antes de ir al boliche “El Bárvaro”, de Cabrera y Anchorena, Palermo, donde la vieron por última vez a las 8.

Su ex novio, Amador, un técnico informático también oriundo de Tierra del Fuego, se transformó de inmediato en sospechoso cuando el círculo de amistados y allegados de la víctima contó una serie de episodios de maltrato del pasado.

Incluso, en el mismo momento en el que Matías Rago hallaba a su hermana asesinada en el departamento de Balvanera, Amador tocaba portero eléctrico en la puerta del edificio al que también había ido, según dijo, preocupado por su ex.

Amador fue detenido, le allanaron la casa, le secuestraron ropas y se declaró inocente.

En su indagatoria, reconoció que el 24 de junio pasó la noche junto a Marianela en el departamento de la calle Tucumán, ya que a veces se seguían frecuentando, pero que la madrugada del 27 junio de ese año había salido con una chica a la que pasó a buscar por Palermo y llevó hasta su casa en Caballito, coartada ratificada por testigos y que le permitió ser liberado en pocos días.