La Gobernadora Rosana Bertone presionando al Tribunal de Cuentas Provincial

Los funcionarios de carrera del Tribunal de Cuentas Provincial (TCP) tienen una mezcla de furia y miedo. Como se resisten a firmar resoluciones con las que no están de acuerdo, los amenazan al grito de “sacalo como te lo pido”. La Ruta Costera del Beagle y el Microestadio de Río Grande, en el ojo de la tormenta. Las presiones de los funcionarios políticos que responden a Rosana Bertone. En su intento por permanecer, el hombre fuerte del TCP buscó tender puentes con el candidato a gobernador Gustavo Melella. 

Una ruta costera otorgada a la empresa fueguina más vinculada a Lázaro Báez, con supuesto sobreprecio, destrucción de yacimientos arqueológicos de 8.000 años, expropiaciones que no se pagaron, y pagos anticipados cuando la obra no se había iniciado. Un microestadio por el cual se adelantaron $ 110 millones cuando el avance del mismo era 0,00%, según el propio Estado provincial. La ampliación de la concesión del Cerro Castor, a la que nadie le quiere “poner el gancho” (firmarla). El otorgamiento de la concesión del Glaciar Martial a dos firmas sin solvencia económica, en detrimento de una empresa histórica en el turismo de la isla. Más un largo etcétera.

Cada uno de estos conflictos, zanjados al grito de “sacalo como te lo pido”. Es decir, le piden a los funcionarios de carrera que firmen aquello que no es correcto, exponiéndose a futuros juicios, por ejemplo por incumplimiento de los deberes de funcionario público. El TCP es un volcán a punto de estallar. Y el que genera lava y erupciones es uno de los hombres de máxima confianza de Rosana Bertone, la gobernadora de Tierra del Fuego.

Junto a esta obra, la más cuestionada es el Microestadio de Río Grande, realizada también por una firma de antecedentes polémicos, Construcciones Electromecánicas del Oeste S.A. (CEOSA). Además de ser una obra innecesaria, pues Río Grande fue proclamada “Ciudad del Deporte” por una intendencia que hizo muchas obras en tal sentido, por la misma se pagó un anticipo cuando ni siquiera había comenzado.

El “pac-man” Capellano, que intentó tender puentes con Melella

Nadie se anima a ponerle nombre y apellido a las presiones que reciben al grito de “vos sacalo como te lo pido”. Pero todos los datos conducen a Luis María Capellano, uno de los tres vocales del TCP. “Capellano es tan poderoso que hasta el propio jefe de Gabinete, Leonardo Gorbacz, está pintado”, apunta una de las fuentes del Tribunal de Cuentas.

Entre sus ex compañeros de la AFIP y el Ministerio de Economía (durante la época del kirchnerismo), la opinión es casi siempre la misma: “El Gordo” (así se lo conoce en Buenos Aires, aunque la isla lo ayudó a bajar de peso) es tan inteligente como ambicioso. “Lo quiero en mi equipo, no me gustaría tenerlo en contra”, sintetiza un funcionario jerárquico que sigue en la AFIP. Por desgracia, al personal de carrera del TCP le toca sufrir la segunda situación, además de cobrar sueldos magros y ver cómo los funcionarios políticos abultan sus recibos de sueldo.

Hace por lo menos un año, Capellano se imaginó manejando la Secretaría de Energía e Hidrocarburos de la provincia, formal o realmente. Es el hombre fuerte del TCP. Y algunos lo llaman el “Monje Negro” de Bertone. En notas anteriores contamos como gana lugares no sólo para él, sino también para sus hijos.

De todas formas, como la ambición viene acompañada de inteligencia, Capellano sabe que todas las encuestas la dan a Bertone perdiendo la elección provincial contra Gustavo Melella, intendente de Río Grande, en primera o segunda vuelta. Por eso, ya desde el año pasado intentó tender puentes con el “melellismo”, empezando por un funcionario clave en la estructura económica de Río Grande.

Hasta buscó congraciarse con el intendente y muy probable próximo gobernador, acercándole una camiseta de River Plate firmado por los jugadores y por el manager del club, Enzo Francescoli. Capellano es hincha de Boca, pero sabe que Melella, más allá de no ser un apasionado del fútbol, tiene simpatía por River y por el notable ex jugador uruguayo que tantas alegrías le dio a los de Núñez.