Javier Eposto, el secretario de Seguridad que se inmoló por Rosana Bertone: le soltaron la mano y podría terminar preso

Una mujer se vuelve propietaria de una vivienda que construyó el Estado provincial, su padre denuncia al candidato opositor a la gobernación, y el secretario de Seguridad admite haber entregado esa propiedad. Con el cambio de ciclo político, pues el opositor será gobierno desde el 17 de diciembre próximo, todos apuntan contra el funcionario que se autoincriminó. Para colmo, cada vez hay más rumores que la actual gobernadora le soltó la mano. La historia de Javier Eposto y Rosana Bertone, una lealtad política no correspondida.

“Tuve una reunión con Hugo Moya, y lo contuve. Me hago cargo”. Apenas terminó de pronunciar la frase, a comienzos de febrero, y sin ser un profesional del derecho (su único título es director técnico de fútbol), Javier Eposto se habrá dado cuenta que terminaba de confesar un delito. El secretario de Seguridad de Tierra del Fuego admitió que había entregado una vivienda a Cintia Macarena Moya, cuyo padre -Hugo Moya- denunció después al intendente de Río Grande, Gustavo Melella, por acoso sexual a cambio de promesas de trabajo.

La maniobra no sólo fue muy básica desde su concepción, sino que además los ejecutores dejaron sus huellas en cada paso que dieron. El 28 de septiembre de 2018, una denuncia policial hizo constar que Cintia Macarena Moya intentó ingresar a una vivienda sin tener la llave, aduciendo que “un amigo de su padre le había autorizado a residir en dicha vivienda”. El amigo era nada menos que Eposto, secretario de Seguridad de la provincia.

“¿Lo escuchaste hablar a Eposto? Es muy corto intelectualmente. Es torpe y sabe pocas cosas. Si la Justicia funciona bien, va a terminar preso”, afirmó a Minuto de Cierre un opositor a Rosana Bertone. Más allá de la parcialidad de esta opinión, la autoconfesión de Eposto habla de una persona que por lo menos no mide sus declaraciones.

Para colmo, en “la isla” comenzó a circular el rumor según el cual Rosana Bertone le habría “soltado la mano”. Basta repasar la historia de la única gobernadora oficialista derrotada en las elecciones de este año. En 15 años de carrera política, Bertone le prometió lealtad política -en el orden provincial- a Carlos Manfredotti, Mario Colazo y Hugo Cóccaro, entre otros; mientras que desde el 2015 hasta la actualidad fue kirchnerista, scialista, macrista, urtubeyista, lavagnista y finalmente kirchnerista de vuelta. Eposto no debería ilusionarse con ningún tipo de lealtad.

Más aún, cuando ya fue acusado de peculado por entregar una vivienda social a la hija del posterior denunciante Moya. Toda esa historia, con las denuncias policiales incluidas, fue contada en una anterior nota de Minuto de Cierre: http://www.minutodecierre.com/nota/2019-2-7-13-52-0-causa-contra-melella-un-funcionario-de-bertone-le-habria-regalado-un-departamento-a-la-hija-de-un-denunciante

El gran error político: apuntar a la vida privada de Melella

En octubre del año pasado, y según se comenta con el apoyo de Marcos Peña (Rosana Bertone siempre tuvo buena relación con el gobierno de Macri, a través del ministro Rogelio Frigerio), estalló una denuncia mediática contra Melella, que ya figuraba en las encuestas entre 10 a 15 puntos arriba de Bertone en intención de voto.

La acusación, por parte de tres hombres -Alfredo Suasnabar, Damián Rivas y Hugo Moya-, era que el intendente de Río Grande los había acosado sexualmente a cambio de promesas de trabajo. El error fue político por múltiples motivos.

En primer lugar, transformar en “acusación” un tema que nunca fue misterio ni motivo de hipocresía. Melella nunca ocultó que es gay, ni hizo del tema algo público; como tampoco fingió novia o esposa con hijos, como hacen muchos intendentes “barones” del Conurbano y un importante candidato a gobernador de otra provincia patagónica.

Por otra parte, le hicieron a Melella un favor. Nadie creyó la denuncia, pues se sabe que es un funcionario honesto (ni siquiera posee automóvil propio); y lo hicieron más conocido en Ushuaia, donde necesitaba sumar votos para ganar en primera vuelta, que es lo que finalmente ocurrió.

Según encuestas reservadas que manejaba Melella en septiembre pasado, el 35% del electorado de Ushuaia no lo conocía. En octubre estalló la denuncia, lo que hizo que toda Tierra del Fuego lo conociera, y además con un tema que no mueve el amperímetro. En “la isla” casi nadie se preocupa por la sexualidad del otra, no es una provincia de fuerte impronta conservadora como las del Norte del país.

En una conversación privada, hasta el propio intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, aliado de Bertone, admitió que se habían equivocado en armar una operación tan burda para meterse con la vida privada de Melella. “Lo ensuciamos y encima le hicimos un favor a Gustavo”, admitió Vuoto en una reunión de Gobierno.

Eposto: su próximo desfile judicial

Por haber admitido la entrega de la vivienda a la hija de Moya, justo el mes anterior a la denuncia contra Melella, Eposto ya fue denunciado por el abogado del actual intendente y próximo gobernador, Franciso Ibarra. Por otra parte, Eposto deberá enfrentar una demanda judicial por parte de Jorge Molina, un experto operador mediático y político al acusó de cobrar “50.000 dólares mensuales por parte del Municipio de Río Grande”.

Además de ser una cifra imposible para las cuentas de Río Grande y hasta de la provincia misma, se ganó una denuncia judicial. “Lo que yo le saque en dinero lo voy a donar al Hospital de Ushuaia, que tanta falta le hace. La gente va a tener que aprender a callarse la boca cuando no tiene una información correcta”, apuntó Molina hace algunos días. Molina es un operador político y mediático de peso: fue Director de Comunicación de Aerolíneas Argentinas, era el vocero de José Manuel de la Sota (hasta que falleció) y trabaja con el futuro intendente de Córdoba, Martín Llaryora. Más allá de su origen cordobés, tiene una importante red de contactos en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde vive; y en España, por haber trabajado para el Grupo Marsans.

Para colmo, con la denuncia que realizó Molina, con el patrocinio del mismo abogado que tiene Melella -Francisco Ibarra-, se armó una novela judicial y policial en Tierra del Fuego. La fiscal Laura Urquiza, que como estaba de turno debía recibirla, no sólo se negó a hacerlo, sino que además instruyó a sus empleados a lo mismo (sobre todo a su secretaria Georgina Minelli), y después mandó dos policías a desalojar a los empleados judiciales que simplemente cumplían con la formalidad de llevar la denuncia.

Urquiza, como es fácil suponer, tiene buena relación con Bertone. En la extensa transición de gobierno que tendrá Tierra del Fuego, hasta que el gobernador electo asuma el 17 de diciembre, algunos se resisten a asumir que Bertone ya no es la figura política más fuerte de la isla. En el Poder Ejecutivo, sin embargo, por lo menos tres funcionarios ya se alistan para tomarse un café con Melella apenas éste lo disponga.

El gobernador electo, sin embargo, no tiene apuro. Ni por sacarse la foto con Bertone, ni por recibir a ningún converso. De uno de ellos, un ladero de Melella llegó a decir que “va a terminar trabajando en un bar”.