Psoriasis, mas allá de la piel

A pesar de ser una enfermedad no contagiosa, que padece más de un millón de personas en España, sigue siendo una afección desconocida y estigmatizante. A diferencia de otras muchas enfermedades, que pueden pasar inadvertidas, la psoriasis se manifiesta en la piel, a la vista de todos, lo que señala a los pacientes y tiene un alto impacto en sus relaciones.

10 aspectos a tener en cuenta sobre la psoriasis

  1. La psoriasis no sólo la padece el paciente: su entorno personaltambién se ve afectado por las repercusiones físicas y psicológicas de la enfermedad.
  2. La psoriasis no es una enfermedad contagiosa y no indica una mala higiene.
  3. La psoriasis se debe abordar de forma global, atendiendo no solo a los síntomas de la piel sino también a la afectación en articulaciones, riesgo cardiovascular o repercusión que pueda tener sobre la calidad de vida del paciente.
  4. En el paciente con psoriasis es importante evitar los golpesen la piel, que pueden desencadenar nuevas lesiones y moderar el consumo de alcohol, que puede empeorar la enfermedad.
  5. La psoriasis es una patología crónica que puede controlarse siguiendo el tratamiento adecuado, mejorando la autoestima y la calidad de vida de forma importante.
  6. La psoriasis aparece en forma de brotes, con periodos de mejoría entre ellos (lo que se conoce como remisión).
  7. Existen distintos tipos de psoriasisy un mismo paciente puede padecer cuadros diferentes a lo largo de la evolución de su enfermedad.
  8. El dermatólogo es el especialista mejor cualificado para decidir cuál es el tratamiento más adecuado para cada paciente.
  9. El manejo de la psoriasis siempre es individualizado, ajustándose a las necesidades en cada momento de la enfermedad.
  10. Es importante que el médico valore la posibilidad de una artritis psoriásica, por lo que el paciente debe informarle de cualquier indicio como puede ser el dolor de espalda crónico, sobre todo durante la noche y que no desaparece con reposo, dolores en las articulaciones, inflamación de los dedos o de los tendones.

 Aunque tiene cierto componente genético que se hereda de padres a hijos, la psoriasis puede aparecer a cualquier edad, suele hacerlo con mayor frecuencia en dos momentos de la vida, entre los 20 y los 30 años y entre los 50 y los 60 años.1

Las personas que padecen psoriasis pueden tener mayor riesgo de sufrir otras enfermedades como la diabetes, artritis psoriásica, enfermedades cardiovasculares y depresión, entre otras.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de naturaleza autoinmune. El sistema defensivo produce proteínas, llamadas citoquinas, que se encargan de la comunicación entre las células inmunes para coordinar la respuesta del organismo ante una infección donde el aumento de una de esas proteínas desencadena una respuesta anómala, provocando síntomas inflamatorios e indicándole a la piel que genere nuevas células más rápido. La piel, normalmente, se regenera en 30 días. En las personas con psoriasis ese ciclo se completa en cuatro, lo que hace que las células cutáneas se acumulen y formen el engrosamiento y las placas características de la enfermedad.

Existen diversos tipos de psoriasis (la guttata, con lesiones “en gota”; la inversa, que se manifiesta con manchas rojas lisas y brillantes en los pliegues y zonas blandas; la pustular, con granos y ampollas), la forma más común (que afecta al 80% de los pacientes) es la psoriasis en placas. Puede presentarse en cualquier zona, aunque es más frecuente en las próximas al hueso y también afectar a las palmas de las manos y plantas de los pies. Además, suelen producirse fisuras que ocasionan mucho dolor.

Más protección, en invierno

  • Cuando bajan las temperaturas, los pacientes pueden sufrir mas, y no es de frío, sino porque su dolencia empeora con los rigores del tiempo, la sequedad ambiental que provocan las calefacciones y la menor exposición a los rayos del sol. Por eso hay que extremar los cuidados:
  • Una higiene adecuada es esencial para evitar que la piel sufra infecciones que podrían favorecer la aparición de un nuevo brote. Una vez al día es suficiente para eliminar las escamas (más veces podría resecar todavía más la piel).
  • Conviene hidratar mucho la piel con emolientes (cremas con urea, ácido láctico y ácidos grasos).
  • Es importante no utilizar jabones, esponjas u otros utensilios (guante de crin, manoplas, cepillos…) que puedan irritar la superficie cutánea.
  • Los medicamentos tópicos son más eficaces si se aplican después de darse una ducha o un baño, que es cuando la piel está más hidratada.
  • No utilizar colonias ni perfumes sobre la piel, sino siempre sobre la ropa.
  • Ciertas prendas de lana o fibras artificiales, así como el abrigo excesivo, pueden aumentar el prurito. Es mejor elegir, si es posible, tejidos naturales.
  • Cuidar y tratar las infecciones: otitis, amigdalitis, gripes… La presencia de bacterias puede exacerbar la psoriasis.