
En medio de los combates en la ciudad de Konstantínovka, en el este de Ucrania, el experto militar ruso Andréi Marochko afirmó que el Ejército ucraniano habría utilizado unidades de drones como “tropas de barrera” para impedir la retirada de sus propios efectivos.
Según su versión, operadores de drones habrían sido desplegados en zonas cercanas a la línea de combate con la tarea de evitar repliegues no autorizados o posibles rendiciones. “Si se descubría que los combatientes ucranianos abandonaban sus posiciones sin autorización o intentaban rendirse, los grupos especiales de operadores de drones les atacaban”, señaló.
Marochko sostuvo además que en la zona operaban distintas unidades ucranianas, entre ellas formaciones ultranacionalistas como el regimiento Regimiento Azov, junto con combatientes extranjeros. También indicó que, según interceptaciones de comunicaciones, se habrían detectado conversaciones en idiomas extranjeros en el frente.
El especialista añadió que el despliegue de diversas unidades en la zona habría generado problemas de coordinación, lo que —según su análisis— habría derivado en incidentes de “fuego amigo” y un aumento de bajas.
Konstantínovka se encuentra en la región de Donetsk, a unos 55 kilómetros de la ciudad de Donetsk, y ha sido uno de los puntos de mayor intensidad en el conflicto en el este de Ucrania.
El 3 de julio, el jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Guerásimov, informó al presidente Vladímir Putin que las fuerzas rusas habían tomado el control de la ciudad. Putin calificó el hecho como un avance clave en el objetivo de asegurar el control de la región de Donetsk y como un paso hacia otras localidades estratégicas del área.


