
Brasil atraviesa una cuenta regresiva ante la posibilidad de que Estados Unidos implemente nuevos aranceles sobre productos provenientes del país sudamericano, una medida que podría profundizar las tensiones comerciales entre ambos países.
Aranceles
El Gobierno de Donald Trump evalúa aplicar un aumento del 25% por supuestas “prácticas comerciales desleales” y sumar un 12,5% adicional como sanción por presuntas irregularidades vinculadas al trabajo forzado.
De concretarse ambas medidas, y considerando los aranceles vigentes, más de la mitad de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos quedarían alcanzadas por nuevas tasas.
Impacto
La decisión podría afectar a distintos sectores de la economía brasileña, especialmente en un contexto marcado por la campaña electoral rumbo a los comicios presidenciales del 4 de octubre.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva cuestionó la posibilidad de una sanción comercial de esta magnitud y aseguró que no existen fundamentos para justificarla.
Negociaciones
Desde el anuncio de las posibles medidas, Brasil inició conversaciones con la administración estadounidense para evitar su aplicación. Sin embargo, el Gobierno de Lula considera que la imposición de los aranceles sigue siendo una posibilidad concreta y prepara alternativas para enfrentar el escenario.
Una de las opciones que busca Brasil es ampliar la lista de productos exceptuados, con el objetivo de reducir el impacto sobre exportadores y consumidores.
Apoyos
La medida también generó rechazo dentro de Estados Unidos. Un grupo de 43 empresas estadounidenses solicitó al Gobierno de Trump que no avance con los nuevos impuestos, al advertir que algunos productos brasileños no cuentan con sustitutos y podrían aumentar sus precios.
Además, el opositor Flávio Bolsonaro pidió postergar la decisión hasta después de las elecciones presidenciales, pese a su cercanía política con Trump.
Elecciones
La postura de Bolsonaro generó críticas en Brasil, luego de haber respaldado inicialmente medidas contra el Gobierno de Lula. El oficialismo aprovechó la situación para cuestionar la estrategia de su principal rival electoral.


