
Un estudio científico reveló que las dificultades económicas persistentes durante la vida adulta podrían estar asociadas con un mayor deterioro cognitivo y un envejecimiento más rápido del cerebro.
La investigación, publicada en la revista Innovation in Aging, analizó los datos de 2.759 personas del Reino Unido que fueron evaluadas durante varias décadas. Los participantes respondieron cuestionarios sobre sus ingresos familiares y atravesaron pruebas para medir su memoria verbal y velocidad de procesamiento.
Los investigadores analizaron la situación económica de los participantes en distintos momentos de su vida, a los 26, 43 y 53 años, además de considerar factores como la dificultad para llegar a fin de mes o afrontar el pago de facturas. Un grupo también fue sometido a estudios de resonancia magnética entre los 69 y 71 años para evaluar el estado del cerebro.
Según los especialistas, los resultados muestran que quienes atravesaron problemas económicos de manera constante durante la adultez temprana y media obtuvieron peores desempeños cognitivos a los 53 años. Además, las personas con ingresos bajos sostenidos presentaron en la vejez señales de menor salud cerebral, como mayor reducción del volumen cerebral.
Los científicos señalaron que el impacto estaría relacionado con la acumulación prolongada del estrés financiero y no únicamente con episodios aislados de dificultades económicas. También indicaron que algunos factores asociados, como hábitos de salud menos favorables y mayores niveles de estrés, podrían influir en estos resultados.
El estudio mantuvo sus conclusiones incluso luego de considerar variables como la capacidad cognitiva en la infancia, el nivel educativo y las condiciones de vida durante los primeros años.
Los autores destacaron que mejorar el apoyo a las personas que atraviesan dificultades económicas y reducir la pobreza sostenida podría contribuir a prevenir problemas de deterioro cognitivo y demencia en el futuro.


