
La guerra entre Estados Unidos e Irán ha generado un efecto inesperado sobre el comercio marítimo: el regreso de la piratería frente a las costas de Somalia. Tras años de actividad reducida, grupos piratas volvieron a atacar buques comerciales, sumando un nuevo riesgo a un sector que ya enfrenta importantes dificultades por la inseguridad en Oriente Medio.
A comienzos de esta semana, piratas tomaron el control de un buque de carga frente a las costas somalíes. Según la empresa de inteligencia marítima Windward, se trata de al menos el quinto ataque registrado desde abril. Entre los posibles factores que explican el repunte se encuentra el desplazamiento de recursos navales de distintos países hacia Oriente Medio a raíz del conflicto.
Los grupos piratas también capturaron al menos tres cargueros que transportaban petróleo y fertilizantes. En julio, otro buque dedicado al transporte de productos químicos fue tomado frente a las costas de Yemen. Los barcos capturados permanecen frente a Somalia y decenas de tripulantes continúan retenidos como rehenes.
Aunque el número de ataques todavía es relativamente bajo, el repunte ocurre en un momento especialmente delicado para el transporte marítimo internacional. Las rutas que atraviesan Oriente Medio ya enfrentan mayores riesgos en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz y Bab el Mandeb, en el mar Rojo.
Durante años, las aguas frente a Somalia funcionaron como una alternativa para el transporte internacional cuando las rutas del golfo Pérsico se encontraban bajo presión. El regreso de la piratería amenaza ahora con reducir también la disponibilidad de esta vía de escape.
Con los riesgos concentrándose en distintos puntos estratégicos, las compañías navieras enfrentan mayores dificultades para mantener abiertas las rutas que conectan los principales mercados energéticos y comerciales del mundo. El aumento de la inseguridad podría traducirse en mayores costos de transporte y sumar presión sobre el comercio y la economía global.


