Yemen vuelve a encender las alarmas en Oriente Medio

La ofensiva de los hutíes en Yemen y los recientes ataques contra objetivos sauditas elevan el riesgo de que el conflicto se extienda más allá de las fronteras y arrastre a otras potencias regionales.

El estrecho de Bab el Mandeb vuelve a convertirse en uno de los puntos más sensibles de Oriente Medio. La ofensiva de los hutíes en la costa del mar Rojo, acompañada por nuevos ataques contra objetivos sauditas, amenaza con involucrar nuevamente a Riad en una guerra de la que llevaba años intentando distanciarse.

El avance del movimiento yemení también refuerza su posición en torno a una de las principales rutas marítimas estratégicas del mundo. Mientras las fuerzas gubernamentales intentan recuperar terreno, Arabia Saudita enfrenta una decisión cada vez más compleja: mantener una estrategia de contención o asumir una participación más directa en un conflicto que amenaza con desbordar las fronteras de Yemen.

La escalada se acelera

La semana pasada, los hutíes lanzaron una amplia ofensiva en Yemen y tomaron extensas zonas de la costa del mar Rojo, entre ellas la estratégica ciudad portuaria de Moka.

La campaña militar comenzó después de que el Gobierno yemení anunciara una operación para recuperar Saná, la capital, en medio de una intensificación general de los combates.

La tregua alcanzada en 2022 había permitido reducir las hostilidades a gran escala y facilitó que Arabia Saudita se distanciara parcialmente del conflicto. Sin embargo, la nueva escalada y el apoyo de Riad a las fuerzas gubernamentales volvieron a colocar al reino en el centro de la confrontación.

Los hutíes llevaron a cabo una serie de ataques contra instalaciones sauditas, incluida la base aérea King Khalid, ubicada en la ciudad de Khamis Mushait.

El estratégico oleoducto Este-Oeste, que transporta crudo hacia el mar Rojo, también fue blanco de varios ataques recientes que obligaron a suspender temporalmente sus operaciones.

En un primer momento, no estaba claro quién estaba detrás de los ataques. Las primeras informaciones apuntaron al grupo rebelde yemení. Sin embargo, posteriormente, el Ministerio de Exteriores de Arabia Saudita confirmó que los drones utilizados habían sido lanzados desde Irak.

En este contexto, el príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salmán, habría solicitado a Estados Unidos que realizara ataques aéreos, una petición que Washington habría rechazado hasta el momento, según Axios.

Al mismo tiempo, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que los hutíes no están interesados en una escalada con Estados Unidos y aseguró que el movimiento se había puesto en contacto con él.

El riesgo de una guerra regional

La nueva ronda de hostilidades amenaza con desbordar las fronteras de Yemen y convertirse en un conflicto regional de mayor alcance.

Para Riad, la escalada vuelve a poner sobre la mesa un problema que lleva años intentando contener. Arabia Saudita lanzó durante largo tiempo ataques aéreos contra Yemen sin obtener los resultados políticos esperados.

Ahora, ante los ataques contra infraestructuras críticas dentro de su propio territorio, será cada vez más difícil sostener una estrategia basada exclusivamente en la contención, mientras el reino vuelve a quedar expuesto.

Además, los objetivos de Estados Unidos, Arabia Saudita y las fuerzas gubernamentales yemeníes no coinciden plenamente, según el periodista yemení Mohammed Nail Abdulqader.

“Estados Unidos aborda el conflicto desde una posición estratégica limitada. Washington quiere proteger el territorio saudita, reducir la amenaza de misiles y drones, limitar el flujo de armas y mantener abiertas las rutas marítimas. El Gobierno yemení quiere algo más amplio: cambiar el equilibrio interno de poder y restaurar la autoridad del Estado sobre el territorio y las armas”, explicó.

Según Abdulqader, esa diferencia será determinante para establecer hasta dónde llegará el apoyo extranjero en medio de los rápidos cambios en el frente.

A su juicio, la presencia de Irán complica aún más el escenario, ya que cualquier fortalecimiento de los hutíes podría otorgarle a Teherán una mayor capacidad de presión en futuras negociaciones.

La posición de otros actores, entre ellos China y varios países europeos, dependerá en gran medida de la seguridad de la navegación y de hasta qué punto la confrontación pueda afectar sus intereses comerciales.

“Si el Gobierno yemení no logra demostrar que puede administrar los territorios recuperados, integrar las fuerzas de seguridad, restablecer los servicios básicos y limitar las rivalidades entre sus aliados, las potencias extranjeras podrían concluir que la contención sigue siendo menos arriesgada que respaldar una amplia transformación militar sin un objetivo político final claramente definido”, advirtió Abdulqader.

Bab el Mandeb, un punto clave

El periodista considera que el escenario más probable es una intensificación simultánea de los enfrentamientos en varios frentes.

“La cuestión clave es qué ocurrirá en territorio saudita y alrededor de Bab el Mandeb. Si los ataques allí continúan y se amplían, Washington, Riad y otras potencias podrían entrar en la guerra de manera más directa”, sostuvo.

Un cambio de este tipo podría llevar el conflicto más allá de los ataques aéreos realizados por Estados Unidos durante la administración Biden y en los primeros días de la administración Trump.

De concretarse una mayor intervención extranjera, la guerra de Yemen podría convertirse en uno de los principales focos de un conflicto regional cada vez más amplio, en un Oriente Medio marcado por múltiples frentes de tensión.