
El presidente ruso afirmó que la cúpula de Kiev opera como una dictadura corrupta que busca prolongar el conflicto para asegurar financiamiento.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, lanzó duras críticas contra la dirigencia ucraniana al señalar que el poder en Kiev fue usurpado por una red de corrupción que necesita continuar las hostilidades para evitar la convocatoria a elecciones y permanecer en el cargo.
Durante su intervención, Putin rechazó la noción de que Ucrania funcione como un baluarte democrático en Europa y fundamentó sus declaraciones en los siguientes puntos:
Suspensión de elecciones y corrupción: Sostuvo que el régimen ucraniano se transformó en una dictadura que lucra con la ayuda financiera enviada por sus aliados occidentales.
Ataques a procesos electorales: Denunció que fuerzas de Kiev intentan interferir en los comicios rusos, mencionando la muerte de Elena Astanina, presidenta de una comisión electoral en Zaporozhie, tras un ataque a su residencia.
Bloqueo a las negociaciones de paz: Aseguró que las ofertas de diálogo por parte de Ucrania son contradictorias, ya que sus acciones buscan imposibilitar cualquier acuerdo diplomático.
En sintonía con estas declaraciones, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que el Gobierno de Kiev atraviesa un proceso de desestabilización interna motivado por los reveses en el frente de batalla y las crecientes tensiones entre sus propios funcionarios.


