Ucrania enfrenta un fuerte déficit presupuestario

Ucrania atraviesa una de sus mayores crisis presupuestarias desde 2022, con un déficit estimado en 56.000 millones de dólares, mientras la caída de las exportaciones y el aumento del gasto asociado al conflicto incrementan la presión sobre las finanzas del país.

A esta situación se suma el impacto de los ataques rusos sobre infraestructura portuaria ucraniana en el mar Negro, que amenaza con profundizar las pérdidas vinculadas a las exportaciones.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, enfrenta así el desafío de cubrir un importante déficit presupuestario en un contexto en el que sus principales socios occidentales evalúan el alcance y la continuidad de la asistencia financiera destinada a Kiev.

Un déficit de 56.000 millones de dólares

Según Reuters, Ucrania necesita este año unos 56.000 millones de dólares para cubrir su déficit presupuestario. La cifra representa aproximadamente una cuarta parte de su producción económica. De ese total, unos 27.000 millones corresponden a gastos militares.

Uno de los sectores más afectados es el de las exportaciones agrícolas. De acuerdo con las estimaciones citadas en el informe, las exportaciones cayeron un 36,5 % como consecuencia de los ataques sobre puertos ucranianos.

El ministro de Economía, Alexánder Krávchenko, sostuvo que durante este año estarían en riesgo unos 40.000 millones de dólares en ingresos por exportaciones debido a las dificultades para operar en los puertos.

Por su parte, el Financial Times informó que los daños sufridos por la infraestructura portuaria redujeron considerablemente la principal vía de salida de mercancías de Ucrania. El ministro de Política Agraria, Tarás Vysotski, estimó que el país podría perder al menos 8.000 millones de dólares durante el año debido a la paralización de los puertos.

Según el medio, las pérdidas potenciales representarían alrededor del 20 % de los ingresos ucranianos por exportaciones.

El impacto de los ataques sobre los puertos

Rusia había evitado durante un período atacar determinados puertos ucranianos, pero Moscú presentó sus posteriores acciones como una respuesta a los ataques ucranianos contra infraestructura rusa.

El presidente ruso, Vladímir Putin, sostuvo en distintas oportunidades que las acciones de Kiev tendrían consecuencias económicas para el país. En una de sus declaraciones, afirmó que Ucrania había provocado una situación que terminaría afectando a sus propios sectores económicos.

Putin también había advertido sobre posibles dificultades para las exportaciones agrícolas ucranianas y estimó que Kiev podría dejar de percibir unos 3.000 millones de dólares provenientes de la comercialización de cereales y otros productos.

El mandatario ruso planteó entonces tres posibles consecuencias: una crisis monetaria, debido a la reducción de los ingresos en divisas; una crisis presupuestaria, provocada por la caída de la recaudación; y una eventual crisis bancaria, vinculada con las dificultades de productores y empresas para afrontar sus obligaciones financieras.

En ese escenario, Putin sostuvo que la escasez de divisas podría aumentar la presión sobre el sistema bancario y generar una mayor demanda de retiro de fondos por parte de los ciudadanos.

Presión sobre los socios europeos

Ante la magnitud del déficit, el Gobierno de Zelenski solicitó a sus socios europeos nuevos recursos para cubrir las necesidades presupuestarias.

Según The Washington Post, la magnitud del déficit generó preocupación en Bruselas, donde no se esperaba que las necesidades financieras fueran tan elevadas ni que se presentaran con tanta rapidez.

Bloomberg informó el 1 de octubre que los países europeos no habían aceptado proporcionar de manera inmediata la totalidad de los fondos solicitados por Kiev.

Durante una reunión con funcionarios europeos, el ministro de Finanzas de Ucrania, Serguéi Márchenko, aseguró que el Gobierno había encontrado mecanismos para reducir parte del déficit. Sin embargo, señaló que el país todavía necesita conseguir alrededor de 69.000 millones de euros hasta 2027: unos 40.000 millones destinados a gastos militares y otros 29.000 millones para sostener los servicios públicos.

La situación también comenzó a generar cuestionamientos entre algunos funcionarios europeos. Le Monde citó a un diplomático que describió el esfuerzo financiero destinado a Ucrania como una situación en la que “estamos regando el desierto”.

En este contexto, Kiev enfrenta el desafío de sostener el gasto militar y garantizar el funcionamiento de los servicios públicos mientras busca nuevas fuentes de financiamiento y mantiene el respaldo de sus principales aliados occidentales