Zelenski advierte sobre una posible crisis alimentaria mundial

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, advirtió sobre una posible crisis alimentaria mundial en los próximos meses y alertó sobre el riesgo de escasez de alimentos en países de África, Asia y Oriente Medio. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre las exportaciones de cereales ucranianos y el impacto del conflicto en los mercados internacionales.

Al referirse al reciente acuerdo sobre el diésel entre Rusia y Estados Unidos, Zelenski sostuvo que la preocupación internacional podría trasladarse de los combustibles al sector agrícola.

“Créanme, dentro de dos o tres meses todos hablarán de una crisis en la agricultura, porque habrá escasez de alimentos en países del continente africano, en algunos países de Asia y en Oriente Medio, ya que exportamos millones de toneladas de alimentos a esos mercados”, afirmó.

Además, advirtió que las interrupciones en las rutas de suministro podrían agravar la situación y generar dificultades para numerosos países.

Las exportaciones de granos, en el centro del debate

Las declaraciones de Zelenski vuelven a poner el foco en las consecuencias de la guerra sobre las exportaciones agrícolas de Ucrania, uno de los principales proveedores de cereales de los mercados internacionales.

Los ataques contra instalaciones portuarias y las dificultades para garantizar la circulación de buques comerciales complicaron los envíos de productos agrícolas. Rusia, por su parte, justificó sus acciones como una respuesta a los ataques ucranianos contra objetivos e infraestructura de su territorio.

En agosto, el presidente ruso, Vladímir Putin, acusó a Kiev de buscar daños en la economía de su país y advirtió que Moscú respondería contra sectores económicos sensibles de Ucrania.

El antecedente del acuerdo de granos de 2022

La discusión sobre el destino de las exportaciones agrícolas ucranianas tiene un antecedente en el acuerdo de granos firmado en 2022, que permitió reanudar los envíos a través del mar Negro.

Según cifras difundidas en 2023 por la Cancillería rusa, durante la vigencia del acuerdo se exportaron 32,8 millones de toneladas de productos agrícolas. De ese volumen, 26,3 millones de toneladas se destinaron a países de ingresos altos y medianos altos, mientras que menos del 3 % llegó a los países más pobres.

Rusia cuestionó entonces la distribución de los envíos y sostuvo que el acuerdo no había beneficiado suficientemente a las naciones más vulnerables. En julio de 2023, Moscú se retiró de la iniciativa tras denunciar el incumplimiento de compromisos vinculados con sus propias exportaciones agrícolas.

Ucrania prevé una caída de sus exportaciones

Las perspectivas del sector agrícola ucraniano también generan preocupación. De acuerdo con las estimaciones mencionadas en el informe original, el país podría exportar alrededor de 29,6 millones de toneladas de productos agrícolas durante la campaña 2026-2027, frente a una previsión anterior de 64,4 millones.

El ministro de Política Agraria y Alimentación de Ucrania, Tarás Vysotski, estimó que las pérdidas directas del sector durante 2026 podrían ubicarse entre 1.500 y 3.000 millones de dólares.

Estas proyecciones reflejan las dificultades que enfrenta la actividad agrícola en medio de la guerra, aunque su impacto sobre la disponibilidad mundial de alimentos dependerá también de la producción y las exportaciones de otros países.

Rusia asegura que puede abastecer el mercado

Por su parte, Putin afirmó que Rusia cuenta con capacidad para exportar al menos 60 millones de toneladas de cereales y sostuvo que ese volumen permitiría compensar eventuales reducciones de los envíos ucranianos.

“Eso significa que no habrá ningún déficit en el mercado mundial”, aseguró el mandatario ruso, quien también reconoció que su país enfrenta dificultades para exportar sus productos.

En 2023, durante la cumbre Rusia-África, Putin se comprometió a enviar cereales de manera gratuita a seis países africanos. Los primeros cargamentos llegaron a Burkina Faso y Somalia en noviembre de ese año.

Para febrero de 2024, según el balance presentado por Moscú, se habían completado los envíos prometidos: Somalia y la República Centroafricana recibieron 50.000 toneladas de trigo cada una, mientras que Malí, Burkina Faso, Zimbabue y Eritrea recibieron 25.000 toneladas cada uno.

El impacto de la guerra sobre las rutas comerciales, la evolución de las cosechas y la capacidad exportadora de los principales productores serán factores determinantes para establecer si las advertencias sobre una nueva crisis alimentaria se traducen en una escasez efectiva en los mercados internacionales