Cuba respondió a Trump y advirtió que defenderá su soberanía

El Gobierno cubano rechazó las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que enviará un buque de guerra cerca de la isla una vez finalicen las operaciones militares estadounidenses contra Irán. La Habana calificó las expresiones como amenazas y aseguró que defenderá su soberanía e integridad territorial.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, expresó su rechazo a través de la red social X, donde cuestionó las ambiciones de Washington sobre la isla.

“Rechazamos toda amenaza sobre ambiciones de EE.UU. hacia Cuba. En nuestras costas hay bellas playas, pero también diente de perro, inhóspito para quienes llegan con fines hostiles y ansias de dominación. Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”, escribió el funcionario.

La advertencia de Trump

Las declaraciones del mandatario estadounidense se produjeron el 23 de octubre durante un acto político en Florida. Allí sostuvo que una de las embarcaciones militares desplegadas en Medio Oriente por el conflicto con Irán podría detenerse a unas 50 yardas de la costa cubana, una vez concluidas sus operaciones en la región.

“Haremos una pequeña escala. En realidad, lo que haremos con respecto a Cuba es pasar por allí a la vuelta de Irán. Esos hermosos barcos pasarán frente a Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unas 50 yardas de la costa”, afirmó.

Trump también manifestó que, según su pronóstico, el Gobierno cubano terminaría aceptando negociar con Washington y que su Administración enviaría al secretario de Estado, Marco Rubio, para cerrar un eventual acuerdo.

Antecedentes y preparación defensiva

No es la primera vez que Trump plantea posibles acciones contra Cuba. El pasado 4 de junio, el mandatario había declarado que su Gobierno se ocuparía de la isla una vez finalizadas las operaciones relacionadas con Irán. En abril también había anticipado que Cuba podría convertirse en un objetivo futuro de las acciones de Washington.

En aquella oportunidad, las autoridades cubanas interpretaron las declaraciones como un intento de generar incertidumbre y mantener las restricciones al ingreso de combustibles al país, según había señalado el canciller Rodríguez.

Frente a este escenario, el Gobierno cubano reforzó sus preparativos de defensa territorial. El presidente Miguel Díaz-Canel definió esa tarea como una prioridad ante la posibilidad de una eventual agresión militar.

La escalada de presión de Estados Unidos

La tensión entre ambos países también se enmarca en las medidas económicas impulsadas por Washington. El 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que declaró una emergencia nacional ante lo que su Administración calificó como una amenaza inusual y extraordinaria de Cuba para la seguridad de Estados Unidos y la región.

El documento acusó al Gobierno cubano de mantener vínculos con países considerados hostiles por Washington, dar acogida a grupos terroristas transnacionales y permitir el despliegue de capacidades militares y de inteligencia de Rusia y China en su territorio.

A partir de estas medidas, Estados Unidos intensificó la presión económica y comercial sobre la isla, sometida a un embargo desde hace más de seis décadas.

Además, Washington anunció aranceles para los países que suministren petróleo a Cuba y advirtió sobre posibles represalias contra quienes incumplan las disposiciones de la Casa Blanca.

La Habana ha rechazado reiteradamente las acusaciones estadounidenses y sostiene que defenderá su soberanía y su integridad territorial frente a cualquier amenaza.