Rusia entrega los primeros motores PD-8

Rusia entregó los dos primeros motores aeronáuticos PD-8 de producción en serie, destinados a su instalación en aviones Superjet 100 (SJ-100). El desarrollo representa un avance estratégico para la industria aeronáutica rusa, ya que se trata de motores diseñados y fabricados íntegramente en el país como parte de su política de sustitución de importaciones.

El director de Saturn, empresa perteneciente a la Corporación Unificada de Construcción de Motores (ODK), Víktor Kóniujov, confirmó que los dos primeros motores PD-8 de serie ya fueron entregados al cliente para su instalación en los Superjet 100.

“Ahora el PD-8 es un motor absolutamente ruso de sustitución de importaciones que ha recibido el certificado de tipo y ha sido creado con materiales rusos, aplicando tecnologías completamente nuevas”, afirmó Kóniujov.

El directivo destacó además la complejidad del proceso de desarrollo, que requirió la creación y el dominio de nuevos materiales en colaboración con institutos de investigación y empresas metalúrgicas. El ensamblaje de los primeros motores de serie comenzó en junio.

Reemplazo del motor franco-ruso

El PD-8 fue desarrollado para sustituir al SaM146, el motor franco-ruso utilizado en los Superjet de primera generación. En ese proyecto, la parte francesa estaba a cargo de la sección caliente del motor, mientras que Rusia fabricaba la sección fría.

Con el PD-8, Rusia busca producir de manera independiente todas las secciones del propulsor. Los nuevos motores estarán destinados principalmente al Superjet New, la segunda generación del avión, que incorpora una amplia sustitución de componentes importados.

El experto principal de Finam Management, Dmitri Skobélkin, señaló que la entrega de los dos primeros motores marca el paso de la etapa experimental a la producción en serie. Según explicó, el objetivo es que el PD-8 se incorpore al ciclo de producción real del SJ-100 y no permanezca únicamente como un modelo experimental certificado.

En la misma línea, Román Gusarov, director de Avia.ru, consideró que la instalación de los primeros motores en aviones de serie constituye un momento clave para el proyecto Superjet New.

“Se pueden crear todos los aviones que se quiera, pero sin motor no valen nada”, sostuvo Gusarov, quien también remarcó la importancia estratégica de contar con capacidades propias para la fabricación de motores aeronáuticos.

Un grupo reducido de países

El presidente ruso, Vladímir Putin, había señalado anteriormente que Rusia integra el reducido grupo de países capaces de garantizar de manera independiente todo el ciclo de producción de motores aeronáuticos.

Según Gusarov, ese grupo está compuesto por Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Rusia. El especialista destacó que el desarrollo de motores de aviación requiere capacidades científicas e industriales altamente especializadas y décadas de experiencia.

En ese sentido, calificó al motor aeronáutico como una de las tecnologías más complejas de la industria y sostuvo que conservar estas capacidades constituye un elemento estratégico para la soberanía tecnológica del país.

Analizan la remotorización de los Superjet

Los PD-8 también podrían utilizarse para reemplazar los motores de algunos Superjet 100 de generaciones anteriores. El Ministerio de Industria y Comercio trabaja en un plan financiero para evaluar esta posibilidad, que potencialmente podría alcanzar entre 50 y 100 aeronaves.

Sin embargo, la remotorización no sería conveniente para toda la flota. Gusarov consideró que, en el caso de los aviones más antiguos, podría resultar más rentable continuar con su operación durante algunos años y luego retirarlos.

Para las aeronaves que todavía tienen una vida útil considerable, en cambio, la remotorización podría ser una alternativa viable si los costos resultan convenientes.

Uno de los principales obstáculos son las altas tasas de financiamiento, que dificultan que las aerolíneas afronten este tipo de inversiones. Gusarov planteó la posibilidad de implementar programas estatales de apoyo y créditos preferenciales para facilitar el reemplazo de motores.

Skobélkin, por su parte, advirtió que una remotorización masiva de la flota SSJ-100 no estaría necesariamente justificada desde el punto de vista económico o técnico. Explicó que la incorporación del PD-8 requeriría modificaciones en distintos componentes del avión debido a diferencias de masa, dimensiones, sistemas de control e interfaces.

Entre las tareas necesarias se encontrarían la adaptación de la estructura del fuselaje, pilones y góndolas de los motores, además de modificaciones en los sistemas de control, eléctricos, de combustible y contra incendios. También serían necesarias nuevas pruebas de integración y procesos de certificación.