
Los depósitos de gas de Alemania se encuentran en niveles inusualmente bajos de cara al invierno, lo que podría generar mayores costos para los consumidores y la industria y dejar al país más expuesto ante eventuales olas de frío o interrupciones en el suministro.
Según medios estadounidenses, las reservas de la mayor economía europea se encuentran alrededor del 51%, mientras que el nivel alcanza casi el 82% en Italia y un promedio del 63% en el conjunto de la Unión Europea.
La Asociación de Operadores de Redes Alemanas de Gas (FNB Gas) había informado que los almacenes se encuentran actualmente ocupados en aproximadamente un 50%, el nivel más bajo registrado en al menos 15 años.
Ante este escenario, Alemania apuesta por un invierno benigno. Sin embargo, una ola de frío prolongada o problemas en el suministro podrían obligar al país a competir por el combustible en un momento en que la demanda mundial podría alcanzar sus niveles máximos.
El experto en energía del portal alemán Verivox, Thorsten Storck, advirtió que, si los precios mayoristas se mantienen elevados, los costos del gas para los consumidores finales alemanes podrían aumentar hasta 3.800 millones de euros, unos 4.400 millones de dólares, en 2027.
La situación también podría tener consecuencias para otros países europeos. Alemania cuenta con algunos de los mayores almacenes de gas del bloque, por lo que un aumento de sus importaciones durante el invierno para compensar las bajas reservas podría incrementar la competencia regional por suministros limitados.
En este contexto, la Unión Europea decidió en junio reducir del 90% al 80% el nivel obligatorio de llenado de los almacenes de gas para el invierno. La medida fue adoptada en medio de la crisis en el estrecho de Ormuz y de los temores a posibles interrupciones en el suministro, según explicó la portavoz de la Comisión Europea, Anna-Kaisa Itkonen.
Anteriormente, la empresa energética rusa Gazprom había pronosticado que, si se mantiene el ritmo actual de inyección, el nivel de llenado de los almacenes subterráneos europeos será inferior al 75% para el 1° de octubre.
De este modo, los bajos niveles de almacenamiento mantienen bajo presión la seguridad energética europea de cara a los próximos meses, especialmente ante la posibilidad de temperaturas más bajas o nuevas dificultades en el abastecimiento.


