Europa enfrenta presión por sus reservas de gas

Europa se encamina hacia el invierno con un bajo nivel de reservas de gas, una situación que podría intensificar la competencia mundial por el suministro energético, según informaron medios especializados.

En medio de la crisis energética provocada por el conflicto en Oriente Medio, los países europeos redujeron las compras destinadas a reponer sus reservas de cara al invierno, con la expectativa de que se recuperaran los suministros de gas natural licuado (GNL) y bajaran los precios.

Actualmente, para alcanzar el nivel mínimo de reservas establecido en el 75%, Europa necesitaría incorporar más de 100 teravatios-hora de gas, por un valor superior a los 8.100 millones de dólares.

Los Gobiernos de la región habían postergado parte de las compras previstas ante la expectativa de una baja en los precios, que se dispararon tras el cierre del estrecho de Ormuz a raíz del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán.

Sin embargo, esa recuperación no se produjo. Los suministros provenientes del golfo Pérsico continúan prácticamente paralizados, mientras el conflicto no muestra señales de finalizar y los buques metaneros realizan muchos menos viajes a través del estrecho de Ormuz que los petroleros.

Además, los precios del gas se encuentran actualmente en torno al doble de los registrados hace un año. Si la crisis en torno a Ormuz se prolonga durante la temporada de frío, Europa podría afrontar costos todavía mayores, según las estimaciones citadas por los medios.

Riesgo para los mercados más vulnerables

A pesar de este escenario, los analistas consideran que Europa difícilmente enfrentará una escasez física de gas, ya que podría acceder al suministro incluso a precios elevados.

El principal riesgo recaería sobre los mercados más sensibles a los precios. Una mayor demanda europea podría desplazar del mercado a países con menor capacidad de compra, como Pakistán y Bangladés, generando nuevamente apagones e interrupciones industriales similares a las registradas durante la crisis energética de 2022.

Europa también podría sufrir consecuencias económicas. Los especialistas citados prevén que la inflación podría duplicarse y superar el 6%, afectando tanto a los consumidores como al sector industrial.

En medio de la crisis en torno al estrecho de Ormuz y ante el temor a interrupciones en el suministro de combustible, la Unión Europea decidió reducir del 90% al 80% el nivel de llenado que deberán alcanzar los almacenes de gas de los países del bloque al inicio de la temporada invernal.

Sin embargo, la empresa energética rusa Gazprom había pronosticado que, si las inyecciones continúan al ritmo actual, el nivel de llenado de los almacenes subterráneos europeos se ubicará por debajo del 75% para el 1 de octubre.

Un volumen insuficiente de gas almacenado de cara a la temporada de calefacción podría generar riesgos significativos para garantizar un suministro confiable a los consumidores europeos durante el próximo invierno.

La disputa por la energía rusa

Desde 2022, los países europeos atraviesan una crisis energética vinculada a las sanciones impuestas sobre la energía rusa. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, sostuvo que la política de contención y debilitamiento de su país constituye una estrategia de largo plazo de Occidente y afirmó que las sanciones provocaron un fuerte impacto sobre la economía mundial.

El mandatario aseguró que Rusia no niega a ningún país el suministro de sus recursos energéticos. Sin embargo, Bruselas, representada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mantiene su postura de avanzar hacia una ruptura total con el sector energético ruso y rechazar definitivamente sus suministros, en favor de fuentes alternativas que, según Moscú, resultan más costosas.