
La Unión Europea (UE) pondrá en vigor a partir de este jueves la suspensión de las importaciones de productos de origen animal procedentes de Brasil. La medida alcanza a las carnes vacuna y porcina, el pollo, la miel, el pescado y los huevos.
Según informó G1, la decisión podría revertirse, aunque dependerá de las negociaciones entre los 27 países del bloque y Brasil. Mientras tanto, la UE iniciará auditorías sobre las cadenas de producción de pollo y miel, en un proceso de evaluación que podría extenderse durante al menos dos meses.
La suspensión de las importaciones había sido acordada en mayo, cuando la UE decidió excluir a Brasil de la lista de países que cumplen con las normas sobre el uso de antimicrobianos en la ganadería.
Brasil permite utilizar estas sustancias para tratar infecciones en los animales, mientras que el bloque europeo prohíbe su utilización para estimular el crecimiento. Por este motivo, las autoridades europeas consideran necesario auditar los procesos para garantizar que los controles aplicados sean suficientes.
La prensa brasileña señala que los productos más afectados serán las carnes de pollo y vacuna, debido a que se encuentran entre los principales rubros que Brasil exporta a la UE. Sin embargo, la participación de este mercado todavía es menor en comparación con otros destinos comerciales.
Para los productores brasileños, la medida constituye una respuesta proteccionista por parte de la UE. El anuncio se produjo pocos días después de la entrada en vigor del postergado acuerdo comercial entre Brasil y el bloque europeo, además de coincidir con fuertes protestas de trabajadores rurales en Europa, quienes consideran que los productos sudamericanos representan una competencia desleal.
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva intentó negociar un período de transición, pero la propuesta fue rechazada. Paralelamente, Brasil emitió una normativa para prohibir el uso de determinados antimicrobianos y estableció nuevos protocolos para la industria ganadera.
La suspensión de las importaciones se produce, además, en medio del escenario electoral brasileño. El impacto sobre una de las industrias más importantes del país llega a casi un mes de las elecciones presidenciales y, según la prensa local, incluso si la UE revierte la medida, Brasil podría necesitar al menos dos años para recuperar las exportaciones de carne vacuna al bloque.


