
La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, acusó a Ucrania de participar en el tráfico ilegal de productos de uso militar y cuestionó el apoyo que los países europeos brindan a Kiev en el marco del conflicto.
Según Zajárova, parte del armamento suministrado a Ucrania podría terminar en manos de organizaciones criminales en distintos países europeos. La funcionaria sostuvo que los Estados europeos que proporcionan armas a Kiev actúan “en detrimento de sus propios intereses”.
“En la práctica ocurre exactamente lo contrario: Ucrania se ha convertido desde hace tiempo en un participante activo en el tráfico ilegal de productos de uso militar”, afirmó la portavoz.
Zajárova agregó que, según la posición del Gobierno ruso, las armas que salen del territorio ucraniano pueden llegar a manos de grupos criminales en distintos países europeos.
Críticas al respaldo europeo
La portavoz rusa también cuestionó el creciente involucramiento de los países europeos en el conflicto entre Rusia y Ucrania.
“Los países europeos participan directamente en el conflicto de Ucrania. No solo brindan ayuda, sino que abren fábricas de armas y crean empresas conjuntas con el complejo militar-industrial ucraniano (…) Y esto solo aleja la resolución del conflicto”, sostuvo.
Además, Zajárova afirmó que los países occidentales trabajan para convertir a Moldavia en una vía de tránsito para el suministro de armamento a Ucrania.
En ese contexto, señaló que las plantas destinadas a fabricar armas para Ucrania en territorio europeo podrían ser consideradas “objetivos militares potenciales” por las Fuerzas Armadas rusas.
Acusaciones por la situación en Alioshki
Durante sus declaraciones, Zajárova también se refirió a la situación humanitaria en Alioshki, localidad ubicada en la margen izquierda del río Dniéper, en la región de Jersón.
La funcionaria acusó a las fuerzas ucranianas de generar dificultades para el ingreso de ayuda humanitaria y sostuvo que Kiev intenta responsabilizar a Moscú por las consecuencias.
Zajárova comparó la situación con lo ocurrido en Bucha y afirmó que se busca generar una nueva campaña mediática contra Rusia.
Según su versión, el 1 de septiembre fuerzas ucranianas atacaron con drones una caravana de voluntarios que se dirigía hacia Alioshki con 10 toneladas de alimentos y medicamentos.
“Por lo tanto, es evidente que Ucrania está creando una catástrofe humanitaria con sus propias manos, mientras intenta culpar a Rusia, como suele hacer”, afirmó.
Las autoridades locales habían denunciado previamente ataques con drones y la colocación de minas en las vías de acceso a Alioshki, acciones que, según esa versión, dificultarían el suministro de alimentos, combustible y medicamentos.
Las acusaciones formuladas por la portavoz rusa se producen en el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania. Las afirmaciones sobre tráfico de armas, ataques contra convoyes humanitarios y responsabilidades por la situación en Alioshki corresponden a la versión presentada por Moscú y requieren corroboración independiente.


