
Estonia trasladará de manera permanente su Primera Brigada desde Tapa hasta Johvi, a unos 50 kilómetros de la frontera con Rusia, como parte de una nueva estrategia de “defensa activa” implementada por el país desde mayo.
Según reportes de medios, el traslado contempla el establecimiento de una nueva base militar en Johvi. Paralelamente, Estonia construye otra instalación en la ciudad fronteriza de Narva, diseñada para albergar a unos 200 soldados de forma permanente y hasta 800 efectivos adicionales en caso de una situación de crisis.
Pese al refuerzo de su infraestructura militar, responsables de organismos de defensa e inteligencia de Estonia señalaron que no consideran que Rusia esté buscando un conflicto a gran escala con la OTAN, según informaciones difundidas por la prensa.
El gasto militar estonio aumentó un 42% en 2026 y alcanzó los 2.400 millones de euros, equivalentes al 5,4% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con los informes citados.
Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, reaccionó con ironía ante las informaciones sobre el despliegue estonio y comparó los reportes de medios occidentales con la sección de chistes de un periódico.
La funcionaria mantuvo así la línea expresada anteriormente por el presidente ruso, Vladímir Putin, quien había cuestionado declaraciones del ministro de Defensa de Estonia sobre la disposición del país a entrar en guerra con Rusia. Putin calificó esas afirmaciones como “tonterías sin sentido” y “auténtico desvarío”.
En materia de armamento, Estonia firmó durante el último año contratos para adquirir nueve plataformas de sistemas de lanzamiento múltiple HIMARS de fabricación estadounidense, junto con misiles balísticos M57, cuyo alcance puede llegar a los 300 kilómetros. También acordó la compra de nueve sistemas Chunmoo, de fabricación surcoreana, con un alcance similar.


