
La exposición a temperaturas extremas, especialmente cuando se combina con la presencia de partículas finas en el aire, puede aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) en personas de 65 años o más, según un nuevo estudio realizado en São Paulo, Brasil.
La investigación fue financiada por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP) y analizó el impacto del estrés térmico en la salud de la población adulta mayor. Sus resultados cobran relevancia en el contexto del envejecimiento demográfico que atraviesa América Latina.
Según los investigadores, la exposición al calor intenso puede representar un factor de riesgo inmediato para la salud cerebral, especialmente entre las personas mayores y aquellas que presentan otros factores de riesgo cardiovascular.
“Es la primera vez que una investigación epidemiológica de base poblacional cuantifica en São Paulo el impacto directo y agudo del estrés térmico sobre el riesgo inmediato de accidente cerebrovascular en personas mayores”, explicó Alessandra Carvalho Goulart, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo.
Cómo afecta el calor al organismo
Las altas temperaturas provocan diferentes respuestas fisiológicas que pueden comprometer el funcionamiento del organismo. Entre ellas se encuentra la deshidratación, que reduce el volumen de líquido en la sangre y puede aumentar su concentración, dificultando la regulación de la temperatura corporal y afectando la función cardiovascular.
El estudio también consideró la influencia de otros factores sobre la salud, como la actividad física, la calidad del sueño, el tabaquismo, el índice de masa corporal, los niveles de colesterol y glucosa, y la presión arterial.
La interacción entre estas condiciones y la exposición a temperaturas elevadas puede incrementar la vulnerabilidad de las personas mayores ante eventos cerebrovasculares.
Prevención ante el cambio climático
Entre las principales conclusiones, los investigadores destacaron la necesidad de fortalecer las políticas de prevención sanitaria y desarrollar medidas de adaptación frente al cambio climático, especialmente en sociedades con una proporción creciente de adultos mayores.
En São Paulo, la población de personas mayores creció un 50 % entre 2010 y 2022, hasta alcanzar aproximadamente los dos millones de habitantes en ese grupo etario.
Los resultados refuerzan la importancia de implementar estrategias de protección durante las olas de calor, con especial atención a las personas mayores y a quienes presentan enfermedades cardiovasculares u otros factores de riesgo.
La investigación también pone de relieve la necesidad de considerar los efectos de las temperaturas extremas sobre la salud pública en América Latina, una región que enfrenta simultáneamente el envejecimiento de su población y los desafíos asociados al cambio climático.


