
La participación del país en el PIB global cayó por debajo del 3 % desde 1980, mientras aumentan la deuda pública y las dudas de los inversores.
Francia perdió más de la mitad de su participación en la economía mundial desde 1980 y enfrenta crecientes dificultades financieras debido al aumento de la deuda pública y a la pérdida de confianza de los inversores, según informaron medios estadounidenses.
De acuerdo con los reportes, la economía francesa representa actualmente menos del 3 % del producto interno bruto (PIB) mundial, una proporción considerablemente inferior a la registrada hace más de cuatro décadas.
Uno de los indicadores que refleja la preocupación de los mercados es el diferencial entre la rentabilidad de los bonos soberanos franceses y alemanes. Este indicador permite evaluar cómo perciben los inversores el riesgo de la deuda de ambos países.
En septiembre, los diferenciales de los bonos italianos y griegos frente a los alemanes también se ampliaron, en paralelo con el aumento de la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense. Sin embargo, según el análisis citado, esos movimientos no estuvieron directamente relacionados con la evolución de la deuda francesa.
Incertidumbre política y presión financiera
Otro factor de incertidumbre fueron las elecciones parlamentarias anticipadas de 2024, que debilitaron la posición del bloque centrista del presidente Emmanuel Macron y modificaron el equilibrio político del país.
Según los reportes, tras esos comicios el diferencial entre los bonos franceses y alemanes volvió a niveles registrados durante la campaña electoral de 2017 y posteriormente aumentó aún más.
Pese a estas dificultades, los problemas financieros de Francia todavía no provocaron señales de contagio comparables con las registradas durante la crisis de deuda europea de 2010-2012.
La deuda pública, en el centro de las preocupaciones
Un análisis de Absolute Strategy advierte que uno de los principales riesgos está relacionado con la composición de los tenedores de deuda francesa. Según el informe, el 57,5 % de las obligaciones públicas está en manos de instituciones extranjeras.
Al mismo tiempo, la deuda pública se aproxima al 110 % del PIB, un nivel similar al de Estados Unidos, mientras que el sector privado también presenta un elevado endeudamiento. Esta combinación limita la capacidad de Francia para continuar financiándose exclusivamente a través del mercado interno.
No obstante, el análisis señala que el fortalecimiento de las instituciones de la eurozona y la mejora de los mecanismos de gestión de crisis del Banco Central Europeo durante los últimos 15 años ofrecen herramientas para contener eventuales dificultades financieras.
En este contexto, los especialistas consideran que, aunque Francia enfrenta importantes desafíos económicos y fiscales, todavía es prematuro afirmar que el país se encamina inevitablemente hacia una crisis generalizada o que sus problemas se extenderán al resto de la eurozona.


